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Versión estenográfica del Panel 4 Educación y Valores para el Desarrollo

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México, D.F., 5 de abril de 2011.

 

Versión estenográfica del Panel 4 “Educación y valores para el Desarrollo”, durante el Encuentro Educación y Valores para la Convivencia del Siglo XXI, llevado a cabo en el Auditorio Nacional, en esta ciudad.

 

Presentadora: A continuación tenemos el cuarto panel de análisis con el tema “Educación y Valores para el Desarrollo”, integrado por Fernando Reimers. El es Catedrático de la Escuela de Posgrado en Educación y Director del Programa Internacional de Políticas Educativas en la Universidad de Harvard, por más de 20 años ha estudiado los efectos y la implementación de políticas educativas dirigidas a apoyar el éxito académico en niños de bajos ingresos en América Latina. Bienvenido.

 

Gabriela Ramos Patiño. Fue Directora de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos para México y América Latina,  en 2004 llevó a cabo el Foro sobre la OCDE sobre México, en 2005 editó la publicación “Políticas Públicas para el Desarrollo Económico, 10 años de México en la OCDE”, es la actual Directora Adjunta del Gabinete del Secretario General de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. Bienvenida.

 

David Noel Ramírez. Ha sido Catedrático del Instituto de Estudios Superiores de Monterrey por más de 38 años, obtuvo el grado de Maestría en Administración, con especialidad en Finanzas y es el actual Rector del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey. Bienvenido.

 

Yoloxóchitl Bustamante Diez. Directora General del Instituto Politécnico Nacional, es Ingeniera Bioquímica de la Escuela Nacional de  Ciencias Biológicas y Doctora en Ciencias con especialidad en Bioquímica, fue Subsecretaria de Educación Media Superior en la Secretaría de Educación Pública y Secretaria Académica del Instituto Politécnico Nacional. Bienvenida.

 

Juan García Huidobro. Decano de la Facultad de Educación de la Universidad Alberto Hurtado, en Santiago de Chile y Director del Centro de Investigación y Desarrollo de la Educación de la misma universidad, Doctor en Filosofía y Doctor en Educación por la Universidad Católica de Louvain, Bélgica; diseñó y coordinó el Programa de las 900 escuelas en el Ministerio de Educación, en 2006 fue presidente del Consejo Asesor Presidencial de Educación en Chile. Bienvenido.

 

Tiene la palabra el moderador de este panel, licenciado Pedro Ferriz.

 

Pedro Ferriz: Aquí estamos para hablar de valores, para hablar de desarrollo y lo primero que podemos entender es que desarrollar es dar un tamaño mayor al actual.

 

Eso implica un esfuerzo y un país debe de hacer partir su esfuerzo de la juventud, ahí está la dinámica y con estos principios yo quisiera darle forma más que nada a una conversación entre expertos en la materia, como ustedes ya han visto por la currícula de quienes hoy me honran en conformar esta mesa, que celebra 90 años de un esfuerzo educativo institucional a través de la Secretaría de Educación Pública.

 

Aquí hay otro reto fundamental para la Secretaría de Educación Pública, el hacer que estas generaciones que hoy están vivas y que le dan dinámica a este país puedan proyectar a través de eso, de valores, el desarrollo que un país necesita en una dinámica que si antes era constante, hoy en el marco de la globalización resulta fundamental.

 

No creo que podamos permitir que este país sea rebasado por otros que tienen dinámicas superiores y, por lo mismo, tenemos que encontrar la propia.

 

Con esta temática yo estoy seguro que habrá cosas que decir.

 

¿Quién quiere empezar?

 

Gabriela Ramos Patiño: Yo empiezo quizás siguiendo tu presentación, Pedro y agradecer a la Secretaría de Educación esta invitación.

 

Y quizás para poner la discusión sobre qué desarrollo queremos, evidentemente el tema de estos paneles es ¿cómo la educación puede promover los valores, el desarrollo y los diferentes temas que hemos estado abordando?

 

Pero yo sí quiero llamar la atención al tema que nos ocupa en términos de la calidad del desarrollo, porque evidentemente podemos pensar, China es una referencia obligada, creciendo al 10 por ciento, pero tiene el 70 por ciento de sus ríos y de sus mantos freáticos totalmente desgastados.

 

México, ahí le vamos su calificación en los indicadores de desarrollo humano de las Naciones Unidas, y sin embargo, según la OCDE es el segundo país más obeso del mundo.

 

Y Chile, que, por ejemplo, es una referencia también en América Latina ha abordado el problema de la pobreza y sigue teniendo una economía totalmente desigual, la más desigual en la OCDE.

 

Entonces yo creo que el modelo de desarrollo que tiene que promover la escuela, y los valores que se tienen que abordar tienen que estar ligados totalmente con la sustentabilidad con el largo plazo y con la capacidad de los individuos de ser agentes de cambio, no sólo aprender sus conocimientos sino convertirse ellos mismos en generadores de proyectos mucho más incluyentes, mucho más sustentables y mucho más conscientes del papel que les toca cumplir.

 

Entonces yo ahí pondría el inicio de la discusión.

 

Pedro Ferriz: No, se me hace maravilloso.

 

Yoloxóchitl Bustamante: Y después quisiera hablar de la crisis económica y de la educación financiera, pero eso ya lo vamos después.

 

Pedro Ferriz: Fernando.

 

Fernando Reimers: Yo estoy de acuerdo con lo que acaba de decir Gabriela en el sentido de que el desarrollo es este proceso que nos permite reemplazar instituciones y prácticas sociales que inciden sobre el bienestar de las personas por nuevas prácticas e instituciones sociales que permiten mayor bienestar, mayor libertad para una proporción cada vez mayor de personas, y en el corazón de este proceso está el proceso de innovación. Es decir, lo que es fundamental para que haya desarrollo es la capacidad de innovar en la construcción de instituciones y prácticas sociales.

 

Y la implicación para el sistema educativo es muy claro. Un sistema educativo que permite promover desarrollo de ese tipo, el sistema que le da a la mayor parte de los estudiantes la capacidad de innovar. Y eso tiene implicaciones, en primer lugar, sobre cómo enseñar. Yo estoy completamente de acuerdo con la presentación que hacia ayer el doctor Molina, cuando hablaba de la importancia de la educación, de la ciencia, y yo añadiría la educación en las ingenierías, que son por excelencia las disciplinas para utilizar conocimiento científico para resolver problemas nuevos, problemas novedosos.

 

Pero al mismo tiempo que la educación en ciencias, en ingeniería, creo  que la educación en las artes. Creo que el cultivo de las capacidades de ejercicio físico, creo que la educación ciudadana, como la hemos estado discutiendo en su sentido más convencional, todas ellas pueden contribuir al desarrollo de estas capacidades de innovación que, insisto, son esenciales, deben ser el objetivo de un sistema educativo que permita desarrollo.

 

Pedro Ferriz: Por supuesto Yoloxóchitl.

 

Yoloxóchitl Bustamante: Esto va asociado precisamente a un cambio en la forma de enseñar. Si nuestra educación sigue siendo tradicional en donde el estudiante es un solo receptor de información, la posibilidad de integrar los aprendizajes, los conocimientos y ser capaz de aplicarlos nunca se dará.

 

Y entonces estaremos generando jóvenes que tendrán muchos conocimientos pero no sabrán aplicarlos y, por lo tanto, nunca llegarán a la concepción de la innovación.

 

Entonces creo que un gran esfuerzo que tiene que hacerse a nivel nacional es ese cambio en el modelo educativo, de forma tal que propicie la interacción de los jóvenes, con lo cual se genera ese valor de respeto por los otros, que tengan la necesidad de averiguar, de investigar, con lo cual se fortalece el trabajo autónomo, que tengan la necesidad de hacer de sus ponencias, de sus ideas  una presentación que les permita comunicarse con los demás, que les permita transmitir sus propias ideas, y que todo esto se vaya escalonando sobre temas en los cuales su falta de limitación, como ocurre en las generaciones mayores de: no se puede. Les permita lanzarse, proponer y después con las herramientas que tienen tratar de demostrar qué es posible. Y esa es una forma de innovar, esa es una forma de decir: yo puedo, y busco cómo demuestro que se puede.

 

Ese es un cambio fundamental que necesitamos lograr en nuestro sistema educativo, de manera que los jóvenes dejen de tener las limitaciones que impone la figura rígida de un maestro que marca la pauta y que se convierta en un maestro que guía, que orienta, que propone, que discute y que, por tanto, da la promoción necesaria a la iniciativa de los jóvenes para poder ser partícipes de la creación de su propio conocimiento y de la búsqueda de las aplicaciones de su propio conocimiento.

 

Pedro Ferriz: Eso es muy importante, fíjense que en muchas ocasiones me toca hablar ante auditorios de muchachos, por ejemplo, que están en un nivel educativo tecnológico, por decirlo, en diferentes partes de la República Mexicana, que son tecnológicos, a donde acuden chamacos de clase media o media baja, del sistema tecnológico de nuestro país. Muchos de ellos tienen la idea de que tener éxito en la vida implica de entrada tener dinero, cuando lo que les tenemos que decir es que el capital más grande; dinero hay, lo que le falta al dinero es acudir al talento para apoyarlo y tendríamos que hacerles ver que el patrimonio más grande que tiene la juventud está en ese sí se puede del que tú hablas, que se me hace la forma para romper esta barrera del capital que dicen: “es que si mi familia no tuvo dinero, yo de entrada no tengo posibilidades”.

 

Y yo les digo: “cómo me hubiera encantado haberle prestado una lana a Bill Gates cuando teníamos 20 años todos, ¿no?, porque a lo mejor en aquel tiempo que ese muchacho seguro no tenía un clavo, hoy es un hombre que es un promotor económico y transformador del planeta, en base a un patrimonio que trae en la cabeza.

 

Juan E. García Huidobro: A ver, yo difiero un poco  ese enfoque, me parece que la pregunta que hacía Gabriela al comienzo de qué desarrollo, me parece que es muy importante.

 

Y yo creo que ahí, yo antes, al ver el tema estuve revisando un poquito cómo hablamos en América Latina acerca de educación para el desarrollo y me encontré con dos paradojas interesantes que quisiera exponer.

 

La primera paradoja es que normalmente educación para el desarrollo es educación para la producción, educación para tener una educación, un país más rico, y esto viene de social inteligencia, en globalización América Latina, toda la idea de un desarrollo más equitativo.

 

Pero la idea de educación para el desarrollo no está incorporada en la educación a la ciudadanía, hay una especie de desfase ahí.

 

Me fui a un estudio que citó el Ministro ayer sobre qué pasa con nuestra currícula en educación para la ciudadanía y los temas económicos no están. O sea, normalmente están como contexto, la economía, la globalización es contexto, pero el tema económico de dónde estamos pisando no lo tenemos.

 

Y yo tengo la impresión y me parece que no es una impresión, sino que es un dato, de que el gran obstáculo para la ciudadanía en América Latina no es sólo y principalmente la falta de educación, sino que es la enorme desigualdad que tenemos.

 

Y desde ese punto de vista, yo creo que esta idea de un América Latina persistentemente desigual, crecientemente desigual y con una desigualdad que se hereda de padres a hijos, con muy poca movilidad social, es un tema que meterlo dentro de la educación.

 

Pedro Ferriz: Pero no entiendo el disentimiento conmigo, porque voy en el mismo sentido. Fíjense, es desigual la economía de América Latina y lo que estamos buscando es que por la vía de la propuesta y del talento esos desniveles se nivelen, yo creo que estamos hablando de lo mismo.

 

Juan E. García Huidobro: Yo creo que no es solamente, no hay que liberar solamente por el talento y el esfuerzo, sino que también hay operaciones económicas importantes. O sea, obviamente que tenemos una distribución –digamos- del ingreso.

 

Pedro Ferriz: Pésima.

 

Juan E. García Huidobro: Que sistema tributario absolutamente absurdo con respecto a los países desarrollados.

 

 

Entonces, hay otras medidas que no son solamente educativas, que hay que colocar dentro de la discusión sobre educación.

 

Pedro Ferriz: Estás hablándome, obviamente tenemos que subir el nivel del salario, del ingreso de las personas para darles un  bienestar que en este momento cuánto nos cuesta educar a un  muchacho y ya que termina su educación cuánto le pagamos por aquello que nos costó.

 

Que es un problema gravísimo del sistema educativo en América Latina, lo podríamos entender así ¿no?

 

Juan E. García Huidobro: Yo creo que no son cosas contrapuestas, pero sí me parece que a mí me resultaría como extraño hablar de educación y valores para el desarrollo en la educación si no metemos el tema en términos del desarrollo más global de nuestros países. Esa sería como el apunte.

 

Segunda cosa derivada de eso es que dentro de educación, cuando hablamos de ciudadanía no tenemos que hablar solamente del respeto al otro, etcétera, sino que tenemos que hablar también del respeto que tenemos a nuestra estructura social.

 

E sea que el ser ciudadano responsable el día de mañana va implicar tomar decisiones cotidianas en lo económico también, con respecto al consumo y ahí viene el tema del medio ambiente, con respecto a la calidad del trabajo, pero también con respecto a mis decisiones políticas ara una mejor distribución.

 

David Noel Ramírez: A mí me gustaría compartir que efectivamente, si hablamos de desarrollo es dar oportunidades mejores a todos los mexicanos y algo que es importante en la educación de nuestro país, es que no podemos continuar con un divorcio de lo que son los sectores productivos de la educación, del sector educativo, ni tampoco ajeno al gobierno.

 

Creo que hoy, por ejemplo, cuando hablamos de información deberíamos compartir constantemente los sectores educativos y el sector productivo cuáles son los sectores de este país más exitosos, cuáles son los que tienen más futuro, los que están más exportando, porque hoy generamos mucho desempleo.

 

Es muy frustrante para un profesionista graduarse, no tener trabajo, por el gran divorcio que tiene esa falta de vinculación fuerte, sector productivo y sector educativo.

 

Cuando los sectores educativos estamos de la mano con el sector productivo, a dónde van los sectores de este país más exitosos, de más futuro, vamos a generar, vamos a propiciar, formar ciudadanos que van a tener acceso a un trabajo digno para ellos.

 

Quizá a veces parte de su problema de no tener trabajo digno, es que no tienen el perfil que requiere ese sector o la economía del país para el desarrollo.

 

Y por otro lado es muy importante entender que está comprobado a nivel internacional que un profesionista con una formación sólida en sus valores, como es honestidad, responsabilidad, respeto y a nivel social, vamos a tener sociedades y un país más próspero que el que tenemos hoy en día.

 

Entonces, no va ajena la importancia de la vinculación como tampoco va ajeno el que tengamos esa diferencia de tatuar en ellos la ética y los valores como principal llave para ser un profesionista exitoso.

 

Entonces, aquí implica, por un lado, la vinculación fuerte del sector privado, sector productivo, con sector educativo, la importancia del gobierno para apoyar con políticas públicas esta filosofía que es importantísima en este país, la cultura del emprendedurismo.

 

Desgraciadamente a veces satanizamos la palabra emprendedurismo pero yo creo que hoy requerimos más que nunca en todo el país en las universidad y en las escuelas primarias, crear esa conciencia de los mexicanos de ser emprendedores, buscar rutas del empleo y eso no se va a resolver si no generamos esas grandes pequeñas empresas que, repito, es la solución.

 

Cuando vemos, por ejemplo, Estados Unidos, que es el gran paradigma capitalista, su solución han sido las pymes, las pequeñas empresas.

 

Vamos a China, un  país comunista desde el punto de vista de Estado, siguen siendo las pequeñas empresas y quien se lance a emprender es respetado ahí.

 

Más que satanizar, tenemos que entender que este país, el empleo que es nuestro gran reto, el desarrollo jamás se va a resolver si no inculcamos desde la primaria, secundaria, a los muchachos ese reto de ser emprendedores, tatuados junto con la ética para ser ciudadanos completos.

 

Pedro Ferriz: Habría que facilitar mucho la estructura para hacer empresas en nuestro país.

 

David Noel Ramírez: Así es, es donde el gobierno tiene que apoyar.

 

Se habla mucho de la vinculación del sector productivo y educativo, pero el gobierno tiene que apoyar mucho para políticas públicas ágiles, para que efectivamente no sea un calvario para el emprendedor abrir un pequeño negocio.

 

Pedro Ferriz: Muchas veces mucha gente dice, mejor me voy por el sector informal y no vivo en el error.

 

Yoloxóchitl.

 

Yoloxóchitl Bustamante: Yo creo que en esta calidad del desarrollo que queremos, una parte muy importante es esta creación de ciudadanía que son los jóvenes de 18 años, para que después ellos se conviertan en emprendedores y empresarios o sean empleados muy dignos que también son necesarios.

 

Y esa primera fase está asociada a etapas de la formación bien definidas, que son la formación básica y la formación del nivel medio superior.

 

Ahí es a donde los jóvenes llegan a los 18 años y ahí es en donde toda esta conformación de una idiosincrasia sustentada en los principios y los valores tendríamos que haberla formalizado, logrado, introyectado en los jóvenes.

 

Al mismo tiempo, el principio emprendedor con un cambio de modelo educativo se va generando, porque el joven tiene que emprender desde el salón de clase una investigación o la organización de un grupo para hacer un trabajo.

 

Y ese carácter emprendedor después lo vamos reforzando con ejercicios a lo largo de la formación en donde los retos sean mayores, cuando el joven egresa puede tener una claridad de lo que es emprender y entonces si formamos como ciudadanos adecuadamente habremos incluido en su formación esa necesidad de estar informados de lo que es su país y entonces caemos en lo que el doctor Huidobro decía, en la educación, el saber qué pasa en el país debe de ser una  parte importante de lo que los jóvenes deben saber es fundamental para tomar decisiones.

 

El joven tiene que entender cómo funciona su país, qué sistema económico tiene, en dónde están los problemas e irse ubicando como ciudadano con respecto a ellos para entonces tener su visión de futuro, su proyecto de vida con estos principios, con estos valores, con esta capacidad emprendedora y, efectivamente como se dice aquí, en un ambiente propicio para, pero si el ambiente no fuera propicio pues simplemente es otro reto.

 

Pedro Ferriz: ¿Sientes bajo esa perspectiva que el modelo educativo entonces tendría que ser mucho más ágil, en el sentido de darle esa agresividad al chamaco para que tenga una mayor libertad y al mismo tiempo más iniciativa?  Me puedo imaginar.

 

Yoloxóchitl Bustamante: Un sistema educativo que propicie la participación de los jóvenes, sin miedo, sin frenos.

 

Pedro Ferriz: ¿Ahorita lo hay, hay frenos y hay miedos en el sistema educativo?

 

Yoloxóchitl Bustamante: No hay participación, son sistemas muy pasivos todavía.

 

Pedro Ferriz: Como modelo.

 

Gabriela Ramos Patiño: Yo estoy totalmente de acuerdo.  Yo creo que la necesidad de crear individuos o de formar individuos con este aspecto más crítico, con este aspecto de  resolución de problemas, con lo que mencionabas en términos de la empresarialidad, con autoconfianza de aventarse a los proyectos, es un gran reto, porque no es sólo la cuestión de los conocimientos o de las capacidades cognoscitivas, sino es toda una cantidad de atribuciones, aptitudes y capacidades.

 

Son la capacidad, la capacidad de funcionar en equipo, de comunicar como decía la doctora.

 

Pero yo sí quiero insistir, al final del día si nosotros vamos a estar promoviendo emprendedores, que estoy totalmente de acuerdo contigo, en México ser emprendedor y fracasar en una empresa es un estigma del que no te salvas jamás y las economías más dinámicas uno se da cuenta de que los emprendedores tuvieron 10 intentos y fracasaron 10 veces y al final del día de lograron.

 

Y en  México también, para obtener un crédito tienes que demostrar que tienes 10 veces lo que estás pidiendo.

 

Entonces estamos hablando no sólo de la escuela en términos de promover estas capacidades, sino también del entorno.

 

Pero a mí me preocupa que sigamos reproduciendo el mismo modelo productivo, y entonces para complicar un poco el planteamiento que están haciendo aquí los colegas, es; okay, tratemos de formar emprendedores, tratemos de tener gente que aporta a la producción, ¿pero cómo construimos este sistema educativo para que ellos puedan hacerlo tomando en cuenta el medio ambiente y tomando en cuenta la gran desigualdad que nos ocupa?  Porque la cuestión aquí es no simplemente ser exitoso en lo económico si estamos viviendo en un país completamente de desastre y donde el sistema educativo además también está reproduciendo esas desigualdades, porque en las escuelas por más ventaja social pues evidentemente tendrán más posibilidad de tener este tipo de educación.

 

Pedro Ferriz. Fernando, ¿qué es un emprendedor?

 

Fernando Reimers: Un emprendedor es el que puede  proponerse objetivos y trabajar para alcanzar objetivos que exceden los recursos de que el emprendedor dispone para lograrlos.

 

La manera de cerrar esa brecha es precisamente innovar, pensar maneras nuevas de hacer las cosas, etcétera.

 

Entonces la manera de decirlo es: el emprendedor es quien es consciente, es quien se toma así mismo en serio históricamente, es quien tiene voz, es quien puede, como decía esta mañana el ex Presidente Felipe González, pararse en la vida.

 

Y si uno se plantea que ese es uno de los propósitos del sistema educativo, sin duda que es esencial que el sistema le dé más agencia y más voz a los propios estudiantes. Pero eso no es suficiente.

 

Es esencialmente también abrir la escuela y desarrollar vinculaciones con otros sectores. Ciertamente con el sector productivo, también con las universidades, también con la sociedad civil organizada.

 

Es decir, es difícil imaginarse que la escuela del siglo XX, que era también la del siglo XIX, solamente vinculando a estudiantes y profesores pueda producir sujetos que tengan la capacidad de tomarse así mismos en serio históricamente y que tengan la agencia para plantearse y lograr objetivos que excedan los recursos que ellos tienen para lograrlo.

 

¿Y cómo se hace eso? Yo voy a dar un ejemplo. Hay un programa que tiene bastante tiempo, que entiendo es muy pequeñito en México, que consiste en traer voluntarios a la escuela para enseñarle a los jóvenes cómo se crea una empresa, y este programa ocurre durante 15 semanas sobre la base de la actividad voluntaria de estudiantes universitarios, en escuelas de negocios, etcétera, o empresarios mismos.

 

Este es un programa que se ha escalado enormemente con muchísimo éxito en el Medio Oriente. Yo estoy haciendo una evaluación de este programa, y me tocó hace un mes estar en Marruecos observando algunos proyectos desarrollados por estos jóvenes, y me impresionó viendo los proyectos de estos jóvenes, primero, descubrir su enorme conciencia social, ambiental, su comprensión de que se hace empresa para lograr objetivos que van mucho más allá del objetivo simple de lograr beneficios económicos.

 

Por ejemplo, una de las empresas creada por un grupo de niñas de Omán, era una empresa para producir “Licuentos” para ser leídos a niños antes de empezar la escuela.

 

Y yo les preguntaba ¿y ustedes por qué hicieron eso? Y la primera motivación era para ayudar a niños no como ellos, a otros niños que fracasaban en la escuela. Y en su razonamiento de por qué habían escogido esta intervenciones, es porque se dieron cuenta que una de las razones por la que los niños fracasaban es porque tenían muy poco vocabulario al empezar la escuela, y decidieron, una de las razones por la que eso ocurre es porque no hay un mercado que ponga al alcance de la mayor parte de los padres y madres de familia libros de cuento.

 

Y si tú a los 16 años tienes la capacidad de asociarte con otros para identificar como importante un problema de ese tipo y para generar una solución que permita atenderlo, eso es lo que yo quiero decir cuando digo: desarrollar la capacidad de tomarse en serio históricamente.

 

Y yo creo que lo que es fundamental en este sentido es abrir a la escuela y buscar nuevas asociaciones.

 

Yo quería referirme al estudio tan importante que mencionaba Juan Eduardo hace un momento, y que señalaba también el señor Secretario ayer. Una serie de estudios que están al alcance de todos ustedes en la página web www.sredecc.org., como yo creo que  todos ustedes que nos acompañan tienen la capacidad de tomarse así mismos en serio históricamente yo les entusiasmo a que lean esos informes, que nos dan cuenta de qué saben los jóvenes mexicanos y chilenos y paraguayos.

 

¿Cuáles son sus competencias? ¿Qué saben sus profesores y qué limitaciones hay? Y una de esas limitaciones que los profesores dicen ellos conforman, es la poder desarrollar capacidades empresariales. Y uno piensa que una sociedad la articulan el Estado y las instituciones políticas, la sociedad civil y mercado, nuestras escuelas hacen un trabajo bastante bien enseñando sobre las instituciones del Estado, inclusive enseñando cuáles son los derechos humanos.

 

Hacen un trabajo peor desarrollando una ciudadanía activa para formar sociedad civil. Y hacen un trabajo terrible desarrollando las competencias para producir emprendedores de cualquier tipo.

 

Entonces es claro que los profesores están pidiendo ayuda, están diciendo: solos no lo podemos hacer.

 

¿Y por qué no abrir la escuela y asociarla con otras instituciones para construir una arquitectura que forme una ecología de aprendizaje que vaya más allá de la escuela?

 

Pedro Ferriz: David.

 

David Noel Ramírez: Yo quisiera comentar en relación a este tema. Nuestra experiencia, yo me he dedicado toda mi vida a la docencia, he estado siempre, este es mi semestre 79 de impartir clases, y mis ex alumnos, que he tenido más de 15 mil en el aula, yo creo que de cada diez emprendedores, ocho han sido becados, alumnos míos.

 

Lo cual llega a una conclusión, que es un paradigma equivocado, que para emprender se requiere dinero. Se requieren dos cosas: en primer lugar, tener la capacidad de detectar una oportunidad, de una necesidad insatisfecha en la sociedad, y si en la universidad logramos tatuar en ellos esa capacidad de hacer con la innovación oportunidades, ese va a emprender, tenga o no tenga dinero. Y segundo, ser aventado, que curiosamente en nuestro país a veces los papás, hablando de los valores, no los apoyamos, sino que decimos: “no, mi hijito, usted no es para eso; usted, aquí en la familia nadie ha hecho ningún negocio; usted, mejor prepárese bien para que tenga un buen empleo”.

 

Yo creo que hay un binomio, que es: detectar una oportunidad y ser arrojado.

 

Ahora bien, yo estoy totalmente de acuerdo con mis colegas de que tenemos que estar conscientes, yo le llamo a eso la hipoteca social de nuestros egresados, que no se vale que los egresados de nuestros institutos de educación superior, todas las universidades o de educación media, tengan únicamente su objetivo de prepararse para atesorar y para acumular.

 

Su gran misión es usar sus dones y carismas al servicio de la sociedad, es para mí la hipoteca social.

 

Yo lo digo en forma muy breve, el saber es para servir, no para servirme a mí, es para servir a la sociedad, y parte de servir a la sociedad es crear desarrollo, creando yo una empresa.

 

Y voy al punto importante: nosotros que hemos aprendido experiencias, por un lado, hemos visto que el aspecto emprendedor y para las instituciones de educación superior no es problema, es de la prepa y de profesional tener en las universidades las incubadoras, que hay mucho de muchos institutos y organismos aquí a nivel nacional e internacional, para que el muchacho ya vea desde el principio cómo realmente ese entorno propia al emprender y no ver algo totalmente al revés, algo satanizado, la incubadora.

 

Y por otro lado, que es muy importante, lo de la formación en la cuestión de ética y de valores, nosotros hemos aprendido lo siguiente, yo también como profesor: de que una clase de ética es buena y ayuda mucho al análisis crítico, al análisis precisamente profundo de los muchachos, sin embargo nuestra experiencia, que estamos ya implementando nosotros, y que lo he visto yo como maestro, es educar en valores a través de lo que se llama ética transversal, es decir, a través de todo el currículum.

 

Es decir, si el alumno lleva en preparatoria 36 materias y en carrera 54 materias, ¿qué va a pasar? En esas materias, aunque sea biología, aunque sea finanzas, tenemos que tratar dilemas éticos de ese campo, de finanzas, de biología, de estática, de dinámica, y los muchachos es increíble cómo se involucran, analizan, critican, se tatúan de que no se vale, ellos mismos concluyen de que el no ser ético no es rentable.

 

Quizá en el corto plazo no ser ético sea rentable, pero a largo plazo no ser ético no es rentable ni para ellos ni para el país. Y México no es la excepción, estamos llenos de estudios a nivel internacional donde hay una correlación: corrupción a pobreza y miseria, y México no es la excepción.

 

Entonces, ahí tenemos que estar muy claros que la ética sí es rentable y que tenemos que entender que los que nos dedicamos a educar tenemos que enfocarnos fuertemente a en los muchachos a inculcar no la ética a través de un curso únicamente, sino toda la carrera y que los profesores y los papás seamos testimonio, dicen los expertos, en sicología; los hijos hacen no lo que dicen los papás, sino lo que hacen los padres.

 

 O sea, la mejor manera de tatuar la ética y los valores en los muchachos es que profesores, padres de familia, la sociedad seamos congruentes con nuestro actuar, lo que pensamos lo hagamos; de otra manera, será puro discurso que realmente no llega a cambiar este país. Que si creemos nosotros, los que estamos metidos en las instituciones educativas, algo es urgente en este país, es tatuar a las nuevas generaciones del tema de la ética.

 

Pedro Ferriz: Es ciudadanizar. Fíjense, eso que dice el maestro Noel Ramírez tiene todo que ver con un esquema que nosotros hemos visto en el medio de comunicación: una sociedad, la mexicana, que es nuestro caso, nos quejamos de que vivimos en un país lleno de corrupción.

 

Tendríamos que hacerle sentir a ese ciudadano que es corrupto en parte por lo que la sociedad representa en esa corrupción, es decir, hay un elemento corrompido y un elemento corruptor.

 

Y nos quejamos de este lado, es que qué barbaridad, vivimos en un país de puros corruptos, por cierto que llegué tarde porque me pasé un  alto y le tuve que dar 50 pesos al agente de tránsito. Entonces, ahí te quedas, ese es el discurso actual.

 

Juan E. García Huidobro: A ver, yo no voy a entrar al tema de la corrupción de la sociedad mexicana.

 

Estaba pensando en otra cosa cuando a propósito de este énfasis que me parece muy bien dado en términos de la autonomía del estudiante, su capacidad de entendimiento.

 

Y me acordaba de una cosa más bien histórica, si uno va a lo que es la educación republicana, este tema digamos de la educación como emancipación, como contribución a la generación de una república, es muy fuerte y es una noticia que hay un quiebre muy agudo en los años cincuenta, sesenta, con lo que llamamos desarrollismo en aquella época, en la cual hay un texto famoso del año 62, “Educación y Desarrollo en América Latina”, que tiene un prólogo de Raúl Plevich, en el cual él dice algo, que viendo lo de hoy de repente la causa es mucha de las cosas que tenemos, porque ese sistema educativo se nos pegó.

 

El dice: hoy día hay que darle prioridad a la capacitación de los trabajadores y no a la educación. O sea, en el fondo creo que esta idea de una educación para el desarrollo, como un conjunto de competencias para el empleo en definitiva, que estaba metido en los test, que está metido en piza, está metido en toda la concepción que tenemos de la competencia de la globalidad, es algo que claramente incluye un poco la idea de autonomía, de creatividad, etcétera.

 

Y esto por supuesto que lleva a una escuela que en sus métodos pedagógicos va a empezar a privilegiar las mismas cosas, o sea, tener buenos resultados en los test y no tener buenos resultados en la capacidad de crear, en la capacidad de trabajar con otros, de pedir ayuda, de resolver por sí mismo los problemas.

 

Yo por ahí la idea que tenemos sobre educación para el desarrollo, después de lo que se ha dicho antes que es clara la idea que tenemos que renovar y tenemos que pensar en un desarrollo nuevo, sustentable desde el punto de vista del medio ambiente, pero también cooperativo, en lo cual yo entrego y le doy mi valor al conocimiento, como decía Felipe González en la mañana, generando algo útil para la sociedad.

 

Pedro Ferriz: Yoloxóchitl.

 

Yoloxóchitl Bustamante: Yo creo que lo que el doctor Huidrobo menciona es armónico con  lo que hemos venido diciendo y que tal vez lo que necesitamos visualizar es cómo llevar a la realidad este tipo de ideas.

 

Y a mí me parece que las instituciones jugamos un papel muy importante. Las instituciones como promotoras de este modelo educativo, en donde el estudiante adquiere valores, ciudadanía, emprendurismo y que al terminar su formación o inclusive en el tránsito de su formación tiene que empezar a conocer lo que a su alrededor el entrono le ofrece o le frena.

 

De tal manera que tenga la capacidad de encontrar los caminos por los cuales salir adelante, usando lo que lo favorece y evadiendo o resolviendo lo que lo frena.

 

Y en ese sentido las instituciones tienen que ser instituciones muy abiertas, que tienen que estar conectadas con  el sector empresarial ciertamente, pero también con el sector social y con el sector gubernamental.

 

Porque yo puedo mencionar que ha habido periodos en nuestro país en donde los apoyos para formar empresas se han quedado guardados, porque no ha habido quien haga propuestas que tengan solidez como para recibir el apoyo o los programas fueron de tal manera que el riesgo para el emprendedor era tan  alto que prefería no tomarlo.

 

En este momento, sin  embargo, hay una muy buena oferta de apoyos a través de la Secretaría de Economía, a través de CONACYT, conjuntamente Secretaría de Economía y CONACYT, de tal manera que si logramos en las instituciones esta fase formadora de los jóvenes en principios y valores, en ciudadanía, en conocimientos y el uso de los conocimientos estarán en mejores condiciones si la misma institución lo favorece de enterarse de qué áreas o alrededor con lo cual se pueden apoyar para convertir ese conocimiento en cosas que aportar a la sociedad.

 

Y no solamente desde el punto de vista económico, como se ha mencionado, yo estoy totalmente de acuerdo, el Politécnico realiza una enorme tarea emprendedora a través de las brigadas multidisciplinarias con las cuales vamos a las comunidades más desprotegidas a  evaluar su situación, a atenderlos de una manera asistencial en cuestiones de salud y alimentación, pero también a trabajar con ellos en la identificación de proyectos productivos que le den utilizando lo que está disponible o lo que puede hacer la comunidad,  una esperanza de mejora en su condición de comunidad desprotegida que necesita tener algo que lo aliente a seguir adelante y salir de esa condición.

 

Las instituciones podemos propiciar mucho eso, visualizamos en el torno cómo conectar a nuestros estudiantes para que ellos mismos conozcan qué hay y lo puedan implicar.

 

Pedro Ferriz: Al principio mencionabas, Gabriela, algunos esquemas productivos  en diferentes partes del mundo, el caso  de China. China hoy tiene un principio de desarrollo, al mismo tiempo un desarrollo de problema futuro.

 

Hace 25 años los chinos en su mayoría no se daban cuenta de un bienestar que había en el resto del mundo, hoy se dan y este es el  nacimiento de lo que podría ser un problema social de grandísimas proporciones,

 

Hay mil millones de chinos que no tienen más que un dólar al día para vivir.

 

Yo me pregunto en el caso de México, pues estamos pensando en este país hoy.

 

Tenemos un problema para darle acceso a la mitad del país, la mitad, 50 millones de mexicanos los tendríamos que hacer ingresar a un desarrollo pleno para en términos ideales resolver la problemática de este país.

 

Yo les pregunto, en el siglo XXI, bajo ya no digo nuevas reglas del juego, sino bajo otro juego valdría la pena hacer otro pacto social entre el gobierno, la empresa, la sociedad los factores que integran a esta sociedad moderna para entrar, porque a veces lo que siento es que las ideas sobren, lo que falta es el esquema en el que nos  desarrollamos.

 

¿Por qué?  Porque yo veo que un migrante mexicano aquí es un desordenado y cuando se va a los Estados Unidos se disciplinan luego luego.

 

Allá no tiran basura, aquí sí; allá se abrochan con cinturón de seguridad, aquí les vale madres.

 

Entonces bajo ese esquema no sé si valiera la pena el reestructurar un pacto, allá se abrochan con el cinturón de seguridad, aquí les vale madres.

 

Entonces bajo ese esquema no sé si valiera la pena el reestructurar  un pacto para este país, armar un freno y decir: vamos a ponernos de acuerdo, seamos subsidiarios y todas ideas.

 

Fernando Reimers: Yo sé que creo que es muy razonable preguntarse en qué momento los excluidos de una sociedad concluyen que tienen tan poco que perder, en el contrato social que existe, que pueden tomar cualquier clase de riesgos como el que tomaron los jóvenes en la  plaza del Cairo.

 

Pero yo no creo que la solución a este problema pasa por los pactos de élites, el modelo de hace dos siglos.

 

Yo creo que la oportunidad para la construcción de la ciudadanía e el siglo XXI para por fortalecer a la sociedad civil  organizada.

 

Yo creo que una de las herramientas extraordinarias para permitir esto,  como hemos, visto efectivamente en Egipto, en Niza y en otros lugares es la  tecnología.

 

En ese sentido, a mi me da la impresión de que hay una oportunidad extraordinaria de todos y cada uno que están sentados esta mañana con nosotros.

 

De hacerse cargo de qué pueden ustedes hacer iniciar un proceso de transformación en las instituciones educativas que permitan hacer que cada joven se tome ese ser históricamente y descubra voz, etcétera.

 

Esto no va a depender de que haya un pacto entre la Secretaría y el sindicato y los partidos, va a depender de que cada uno haga lo que le toca hacer desde su propio espacio de actuación, y hoy en día es posible hacer eso. Hoy en día con las redes de comunicación que existen, nadie necesita pedirle permiso al gobierno para organizar un colectivo en su escuela y con la escuela de al lado y con la universidad vecina y con el grupo de empresarios para decir: a ver cómo le hacemos para ir haciendo una escuela que de verdad prepare a los muchachos para tener oportunidad.

 

Pedro Ferriz: Ahora, no estarían de acuerdo en que hacen falta liderazgos en todos esos niveles. Es decir, en el social, en el gobierno, en la empresa, en todo. Finalmente aquí tú invitas a un grupo de los que aquí estamos, que es un grupo finito a que hagamos un cambio individual que acabe siendo colectivo. Pero en algún momento creo, no sé, Gabriela, nos tendríamos que poner de acuerdo ¿o no?

 

Gabriela Ramos Patiño: Yo estoy totalmente de acuerdo contigo. A mí me parece que este planteamiento que hace Fernando sobre la escuela como agente de cambio es fundamental.

 

Yo creo que la escuela no sólo tiene una responsabilidad en términos de la formación de los estudiantes y de lo que ya hemos estado comentando, sino también en generar comportamientos distintos, en el caso de Egipto lo dijo, ayudar al más vulnerable, las eco-escuelas, en términos de enseñar a los chicos cómo respetar el medio ambiente.

 

Pero coincido contigo si no hay un reforzamiento del contexto lo que hace la escuela es muy limitado, y entonces sí necesitamos y eso es algo que en la OCDE lo hemos estado proponiendo y de hecho vamos a celebrar nuestros 50 años con un estudio sobre crecimiento verde, porque hay límites que ya hemos rebasado y no sólo es México. México es un ejemplo de todos los incentivos perversos para consumir más energía, para consumir más agua, para tener total descuido y falta de conciencia respecto de nuestro impacto en el medio ambiente, y respecto de nuestro impacto en la sociedad.

 

Yo sí les pregunto, estamos en un país híper desigual. No hay algo que las escuelas que tienen condiciones socioeconómicas favorables deberían estar haciendo respecto de las escuelas que están en condiciones más desventaja.

 

A mí me llama mucho la atención y lo vimos en la Encuesta de Valores de los Jóvenes Mexicanos. No confían en nadie, no les importa nada.

 

Dónde vamos a generar esa conciencia social. La escuela puede ayudar pero si salimos y como decíamos aquí se van a reforzar otro tipo de valores-incentivos. Entonces sí requiere un esfuerzo mucho más importante de las autoridades, de la política y de las propias políticas públicas.

 

Déjame decirte simplemente una cosa. Uno dice: hay pero cómo abordas el medio ambiente. Bueno, por qué los estudiantes no pueden promover políticas y pueden exigir además políticas que sean beneficiosas al medio ambiente.

 

Nosotros simplemente hemos visto los subsidios al consumo energético en México y en el mundo. Elimina eso y tienes otro escenario completamente distinto. Cómo hacemos para que los estudiantes se vuelvan generadores de cambio.

 

Es mucho más complicado.

 

Pedro Ferriz: Podría esto tener que ver con, por ejemplo, se me ocurre un esquema fiscal, que fuera parte de una política pública federal. Yo veo, el otro día platicando con uno de estos grandes de la tecnología de los Estados Unidos, le decía yo: ¿ahora con la crisis del 2009-10, van ustedes a dejar de ser la primera potencia del planeta? Y me decía: mientras tengamos universidades de vanguardia sobre el resto vamos a seguir siendo el número uno.

 

Y yo me pongo a ver las universidades en esos lugares, están llenas de aportaciones de la iniciativa privada que no se las da porque son muy lindos, se las dan porque hay un esquema fiscal que les permite darle a las universidades enormes cantidades. Harvard ¿no? Por poner un ejemplo y cuántos otros.

 

En este país tuvimos en las épocas del Presidente Zedillo a la universidad parada un año, porque hubo alguien que dijo: oigan, los que puedan aporten. Por eso estuvo parada un año la universidad. Poder eso y un chamaco como el Mosh, que le dio miedo a todo el mundo, y estuvo parada la UNAM, “Por mi raza hablará el espíritu”, un año. Porque alguien dijo aportemos, los que puedan, que entren a la UNAM, habrá quién no, habrá quién sí, y que aporte.

 

Fue un imposible. Yo me pregunto si así podemos desarrollarnos.

 

David Noel Ramírez: Yo lo que quería agregar efectivamente cuando se hizo el cuestionamiento de que si el pacto sería una buena estrategia. Yo siento que nuestro problema es muy de fondo, y el fondo lo que decían ellos ahorita de que tenemos que volver a entender que este país, nuestro país, México la solución está en la restructuración una vez más y consolidación de valores.

 

El tema nuestro es los valores para el desarrollo. Entonces, efectivamente, nuestro gran obstáculo que tenemos hoy en día es que ahorita se hablaba mucho de que los jóvenes aquí en México no tienen confianza en nada y, ¿por qué? Porque el valor de la honestidad y responsabilidad quizá de muchos adultos, nosotros, no hemos dado testimonio de que nos tengan confianza a las antes generaciones.

 

Entonces, yo creo que aquí tenemos que entender que hay que hacer un esfuerzo fuerte para que desde la primaria, que siento hoy la primaria, la secundaria, ahí va bastante bien en cuestión de civismo, cuestión de ciudadanía, pero a nivel universitario y preparatoria tenemos que fortalecer mucho más esta estructura de valores, esta cuestión de ética y ciudadanía.

 

Porque ahorita se hablaba de que somos, efectivamente, un país con grandes distancias y hoy, por ejemplo, a nivel nacional en muchas ciudades, como es el caso de Monterrey, nos angustia el tema de la inseguridad, pero se nos olvida que hay tres palabras que van muy relacionadas, la palabra paz en un país con la palabra desarrollo, y desarrollo es que tengan todos los seres humanos oportunidades dignas para vivir como seres humanos.

 

Si este país no tiene oportunidades, esa palabra va a ser efímera, no va a permanecer constante, pero ese desarrollo que requiere de los mexicanos la palabra solidaridad, cosa que nos falta mucho.

 

Si hoy vivimos una ciudad quizá un poco individualista, egoísta y otra vez volvemos al origen de todo, que es ese binomio, familia y escuela, familia y escuela. Cuando vemos, por ejemplo, las ciudades donde ha habido problemas muy serios y vemos las instituciones educativas desde primaria hasta avanzado, vemos un gran divorcio de una indiferencia de la familia hacia la escuela y, por lo tanto, vuelvo a repetir, si el hijo, este estudiante, no ve esa congruencia entre lo que papá, mamá dicen que es lo correcto, la honestidad, la responsabilidad, la puntualidad, la solidaridad, en el colegio no la fortalecen y aquí en el colegio no la fomentan, no va a pasar nada.

 

Yo creo que el origen de todo es: tenemos que retomar una vez más el compromiso de que ese binomio: papás y escuela, es importantísimo. Nosotros, por ejemplo, nuestra experiencia nos lo ha demostrado que si no hay este respaldo de la familia, yo le digo mucho, muchos papás dicen: “yo tengo a mi hijo en tal colegio, en tal escuela para que le den valores”.

 

No, los valores se dan en la casa. Las escuelas fortalecemos los valores.

 

Pedro Ferriz: Eso es extraordinario, los valores se dan ahí. Ahora, vuelvo a lo mismo: cómo podemos hacerle para que los padres se den cuenta de la corresponsabilidad que hay con la escuela para ser cómplices en la educación común, que sería: a ustedes les llega un producto a terminar y se los delegan los papás, ¿no? Es decir, los papás dejan al chamaco, lo persignan, si bien le va, y a que lo eduquen, hagan el trabajo. ¿En dónde podemos hacerle para involucrar a la familia?

 

Yoloxóchitl Bustamante: Yo creo que es un poco parcial la visión. Efectivamente, en una situación ideal sería la familia en donde los valores se vivieran y, por tanto, el joven los absorbiera de manera natural como su forma de vida.

 

Pero si pensamos que en este país alrededor del 50 por ciento vive en condiciones de pobreza, que algunas de estas familias comparten un cuarto de cuatro por cuatro diez gentes, que esa familia a veces tiene un cazo con sopa de fideo como todo alimento, que esa familia para sobrevivir encuentra más fácil irse por la vía de lo ilegalidad, qué podemos pensar que esas familias vayan a ser la fuente de los valores, sobreviven y, entonces, estamos con las grandes diferencias económicas propiciando que las familias no puedan ser de manera natural las que inculquen los valores.

 

Entonces son muchas cosas las que se tienen que hacer al mismo tiempo. Por supuesto, un esfuerzo en todos los campos para lograr que esas diferencias económicas se vayan menguando; si yo comparo mis estudiantes, perdón los estudiantes del Politécnico con los estudiantes del Tec de Monterrey encuentro dos poblaciones completamente diferentes, el índice de formación de las madres se ha identificado como uno de los factores más importantes para el éxito de los estudiantes.

 

Si yo veo la población de madres de los estudiantes que acuden al Politécnico, me encuentro con que la proporción  importante de más del 40 por ciento, son los estudiantes la primera generación que tiene acceso al nivel superior.

 

Por tanto, la influencia en este sentido no va a ser muy favorable, pero no puedo decir ni modo, como en la casa no se pudo, pues yo tampoco.

 

Entonces, lo que la escuela tiene que hacer es ofrecer ese paradigma al que se quiere aspirar para tener mejores condiciones de vida y convertir efectivamente, en nuestro caso, a la escuela pública como una vía de tránsito por el tejido social hacia mejores condiciones de vida y la escuela sí debe de ser un ejemplo.

 

La escuela debe de ser el prototipo en donde y ahí necesitamos de manera fundamental la participación  en un nuevo pacto entre estudiantes, maestros y autoridades para que en la escuela sea en donde lo que desafortunadamente no siempre se puede tener en la casa, se busque, se encuentre, se modele por todos, para que sea esa congruencia de yo alumno quiero ser lo que mis maestros y mis autoridades hacen.

 

Porque si no lo veo en la casa, por lo menos lo buscaré en la escuela y yo les voy a mostrar una escuela limpia, una escuela con orden, digna, de manera que ellos aspiren a tener esas condiciones en su futuro inmediato y mediato y para ello encuentren que la oportunidad que tienen de una educación pública vale porque les puede dar las herramientas, las competencias, las capacidades para participar de ese cambio social que ellos de manera individual y todos como país necesitamos.


Pensar que sólo la casa, la familia va a darnos valores, en un país en las condiciones del nuestro, para un 50 por ciento de la población, es difícil.

 

Pedro Ferriz: Es imposible, es muy complicado.

 

Yo creo que estanos dándole al clavo aquí en algunas cosas, ahorita que escuchaba yo a Yoloxóchitl me preguntaba cómo puede llegar a deteriorarse el tejido social de un lugar, pensaba yo en Juárez, perdón, pensaba yo en Ciudad Juárez.

 

Pero cómo puede llegar a ese grado de deterioro una sociedad hasta el punto de que haya y se presente un absoluto caos con una falta total de valores en todos los sentidos.

 

Y ya que estamos ahí, cómo le podemos dar la vuelta a la tortilla.

 

Gabriela Ramos Patiño: Yo creo que al final del día lo que estaba diciendo la doctora no es sólo la presión de la formación de los estudiantes, sino cómo los estudiantes se convierten en agentes de cambio, cómo enseñamos a los estudiantes a demandar, cómo les enseñamos la legalidad.

 

Cómo hacemos que simplemente no tomen por dado el entorno que les rodea, sino que sepan que ellos mismos pueden cambiarlo y es muy complicado, pero al final del día si no pensamos que los estudiantes que estamos formando ahora son los que van a transformar a la sociedad, pues estamos perdidos.

 

Pedro Ferriz: Me imagino, o sea, proyéctalo esto a 20 años.

 

Fernando.

 

Fernando Reimers: Yo creo que es muy importante balancear una conciencia sobre la gravedad y la magnitud del problema al que usted se refería y al que se refería ayer el Secretario Lujambio, balancear eso, con reconocer y celebrar las cosas que se están haciendo, lo que se está haciendo para construir capital social, para construir confianza, para construir ciudadanía y democracia.

 

Y hay muchas de ellas y es muy importante no convertir el problema tan complicado que uno se olvide que sí es posible y que hay personas, actores e instituciones actuando todos los días hoy.

 

Por ejemplo decía ayer el Secretario Lujambio, citando este estudio, que la escuela es en México la institución en la cual los jóvenes tienen más confianza de todas las instituciones posibles.  Eso es maravilloso, qué enorme responsabilidad sobre cada uno de ustedes que hacen con su  práctica diaria esa institución en la que los jóvenes esperan que es posible construir relaciones a instituciones que anticipe un futuro mejor que hay hoy en día.

 

¿Entonces cómo se hace?

 

Yo creo que mirando y celebrando las cosas que funcionen y se hace haciendo. Por eso yo no tengo demasiada confianza en estos pactos que refunden la república, sino confío más bien en el trabajo pequeño de cada día de los actores históricos concretos, en donde cada uno está ubicado.

 

Y entonces vamos haciendo y cuando uno mira y vamos haciendo, se da cuenta, por ejemplo, que el Tec de Monterrey es una  institución de la que México debería estar orgullosísimo, porque ha tenido a la cabeza un emprendedor como Rafael Rangel, que en 35 años tomó una pequeña universidad en Nuevo León y la convirtió en una institución de 60 y tantas instituciones sirviendo a toda clase de estudiantes, hay mucho de lo que se puede aprender de la visión, de la capacidad de riesgo, del coraje de un hombre como Rangel, que es capaz al final de su periodo, decir: pero el imperio de la ley es más importante que cualquier cosa y no  podemos degradar eso  y permitir que nos maten los estudiantes en la institución.

 

Entonces esos actos de heroísmo están todos los días alrededor de nosotros.  Y yo creo que construir una sociedad mejor, diferente, más democrática, más incluyente, pasa por no dejarnos sumir en un discurso de desesperación, de decir: nada funciona.  Y por decir, si hay problemas muy serios y muy agudos.

 

Y lo que yo tengo que resolver no es entender todos esos problemas en toda su complejidad, sino  descubrir qué puedo hacer yo y qué me toca hacer mí como actor histórico concreto desde mi propio espacio de actuación y buscar una comunidad entre los que tengan más cerca para aprender de ellos y para animarnos a que se puede ir haciendo.

 

Pedro Ferriz: Entendemos que todos los factores que entonces hoy deben intervenir en el ámbito educativo y de valores están involucrando a toda esta serie de factores que hemos venido manejando en esta mesa y todo lleva al terreno de dignificar todo aquello que estamos haciendo, empezando por el tema de la educación, que le tendríamos qué anteponer un adjetivo de calidad educativa para entrar a describir de una mejor medida el tipo de educación que necesitamos para el presente y para el futuro.

 

Yo me pregunto y les  pregunto a ustedes. ¿Nos  hemos sido por la sola idea de educar en este país? ¿Se nos ha olvidado el tema de la calidad? ¿Y si esto es así podríamos empezar por dignificar la educación dándole, hablando de ingreso, a nuestros maestros una mayor oportunidad para hacer del magisterio una única forma de vivir, por ejemplo, dignamente, con todo aquello que un maestro merece tener?

 

Es pregunta.

 

Gabriela Ramos Patiño: Yo puedo hablar sobre lo que la OCDE ha analizado y por nuestros resultados de los exámenes PISA y evidentemente en todos los sistemas educativos tienen distintas formas de organizarse, distintos marcos legales y de incentivo.

 

Pero en todos los sistemas en donde hay educación de calidad y los estudiantes tienen desempeños altos, el maestro es fundamental.

 

Y una de las cuestiones, por ejemplo, de países como Finlandia, que siempre salen arriba de todas las encuestas, es que la profesión del profesor es muy respetada y los chicos que están en las universidades tienen como aspiración ser profesores, o sea, no es la segunda  o la tercera opción y no tiene que ver necesariamente con una cuestión de ingreso, porque al final del día es cierto, a los maestros hay que pagarles bien y hay que tenerlos en buenas condiciones.

 

Pero en muchos países en donde los profesores ganan igual que el promedio de los ingresos de cualquier profesionista y tampoco te dan los mejores resultados.

 

Es una cuestión de aspiración, es una cuestión de percepción de vocación y además de la posición del profesor en el entorno social y de respeto, que sea una figura que uno respete.

 

Y creo que ahí hay mucho camino por andar, hay muchos profesores en México que tienen ese perfil, pero no es una profesión a la que los chicos aspiren. ¿Por qué? ¿Por qué no lo hacemos una profesión que aspiren, por qué en las universidades no pensamos, en todas las universidades, no sólo las que forman maestros, que los más destacados estudiantes los canalicemos a la profesión más digna que es la de preparar a las siguientes generaciones?

 

Pedro Ferriz: Y fíjate, me lo describía el auditorio, tenemos ahí un espacio para que el auditorio aporte ideas para la educación, porque hemos llegado a la conclusión de que del cien por ciento de propuestas que nos hace la ciudadanía en función de cómo este país debe de desarrollarse, el 80 por ciento de la gente tiene temas relacionados con la educación, todos. Y me lo describían maravillosamente.

 

Mucha gente me decía que el maestro sea el número uno en la escala social de este país. Que es decirlo todo, es el maestro. Y a partir de es el maestro podemos entrar en un terreno de respeto, de dignidad, de representatividad de guía, de liderazgo, de todo en función de que es maestro, como en Finlandia.

 

Gabriela Ramos Patiño: Pero además tú lo mencionabas Pedro, todo es cuestión de incentivos. Yo estoy de acuerdo contigo, no es una cuestión de pacto social, pero es una cuestión de cambiar los incentivos y de cambiar las formas como manejamos en México muchas de las instituciones. De premiar a los maestros de acuerdo con su desempeño. Los mejores maestros que sean los que tengan las mejores proyecciones de carrera y no por otras consideraciones, por favor. De reclutar a los mejores, de tener sistemas basado en mérito.

 

Es como cualquiera empresa, digo, no quiero minimizar el valor social y de lo que estamos hablando en términos de las contribuciones más allá de la competencia, pero al final del día es una empresa, y tú como director de una escuela debes hacerte de los mejores, por qué no construimos un sistema educativo que tenga esos incentivos bien instalados.

 

David Ramos Patiño: Yo estoy totalmente de acuerdo con Gabriela. Yo creo que es importantísimo, otra vez, poner en su justa dimensión lo que es el vocación del maestro.

 

Yo tuve una experiencia personal hace tres meses, cuando me designaron rector del TEC de Monterrey, en enero del 2011. La pregunta que hacia la gente de Imagen y Comunicación, era que le ponemos doctor, licenciado, maestría, qué le ponemos: profesor. Le dije: por qué, porque lo que une aquí a estos 10 mil que estamos dedicados a formar el recurso humano de este país, la gente, somos profesores, tengamos o no doctorado o maestría somos gente que estamos dedicados a formar lo que es el país.

 

Pedro Ferriz: Yo quisiera que entráramos al terreno de las, no se puede concluir todo esto. Digamos vamos a pensar reflexiones finales sobre lo que hemos venido aquí platicando con ustedes, porque la esencia de lo que pudiera ser esta iniciativa que propone Fernando, que se me hace maravilloso en lo individual, en ustedes en cada uno de ustedes hay un factor de cambio que podemos multiplicar.

 

Yo te propondría que hiciéramos la parte individual y el pacto social al mismo tiempo, pero en fin. Ustedes que son factores de cambio habrán dado cuenta que hemos hablado aquí de temas fundamentales para que esto pase de una mera plática a un real cambio, porque simposios, coloquios, congresos, puede haber y si no conduce todo esto a un cambio de actitudes, a una innovación, a un forma fresca de ver las cosas con la idea de que sí se pueden hacer, pues pasaríamos un rato agradable y nada más.

 

Entonces tomemos ese rato agradable y démosle un sentido positivo.

 

Juan.

 

Juan E. García Huidobro: Yo creo que lo que ha salido de la conversación es que estamos frente a algo complejo, algo que por una parte tiene una serie de elementos difíciles de solucionar. Nos acercamos frente a un desarrollo que no ofrece, Fernando fue enfático en eso, un montón de posibilidades de participación, de dar la opinión.

 

Y por otro lado, miramos que ese mismo desarrollo produce una concentración de la riqueza como nunca antes vista en el mundo. Y estas dos cosas no se configuran bien.

 

Ahora, si vamos a nuestro tema, salió la cosa si esto necesitamos o no necesitamos un pacto, no sé, pero ciertamente que yo quisiera como enfatizar eso. Yo tengo la impresión de que nosotros como países, como América Latina no tenemos un concepto de educación para el desarrollo suficientemente compartido.

 

Tenemos, yo creo, crecientemente una cierta concepción sobre educación para la ciudadanía democrática bastante compartida, que se

Va a hacer la idea de una democracia.

 

En los paneles anteriores ha habido bastante reflexión sobre eso, en lo cual hay derechos que son derechos de todos y eso nos da una posibilidad y se ha revelado también cómo México ha ido avanzando en más democracia.

 

Yo creo que en Chile podríamos decir que también ahí hay algo, pero no tenemos una idea común, compartida, acerca del desarrollo, lo que sería la contra, lo equivalente a una teoría de la democracia, una teoría de la justicia y yo creo no tenemos un concepto claro como sociedad, de qué es lo que quiere una sociedad justa y por lo tanto es complicado el educar para el desarrollo.

 

Yo creo que ahí tenemos que entrarle fuerte, o sea, a ver cuál es el tipo de igualdad que es accesible cuando una sociedad sea sostenible, para que una sociedad progrese, para que una sociedad tenga emprendedores en la cual yo me sienta implicado como centro, porque estoy en el mismo nivel.

 

Por ahí hay un tema no resuelto y que es para mí la gran deuda de la educación para el desarrollo. Le falta un concepto compartido de justicia y de igualdad.

 

Pedro Ferriz: Gabriela, por favor.

 

Gabriela Ramos Patiño: Simplemente concluir lo que dije, yol quiero traer a este panel una reflexión quizás más global, a mí no me gusta el mundo que veo, no me gusta el mundo desigual, no me gusta el mundo que se está acabando los recursos, no me gusta el mundo de la competencia, de la falta de conciencia, no me gusta el mundo de Wall Street y de la falta de valores de ciertos agentes económicos; no me gusta la maximización de la utilidades por la marginización de las utilidades.

 

Entonces yo sí quiero plantear que en la definición del papel de la educación y de la escuela en la construcción de un proyecto de desarrollo tenemos que replantearnos todos estos ingredientes.

 

Estamos realmente en un momento muy crítico para el mundo, estamos viendo lo que está sucediendo en el Medio Oriente, lo que está sucediendo en Japón, digo, hay demasiadas muestras, los países lanzados con deudas y desempleo y falta de solidaridad.

 

Entonces, estoy de acuerdo con Fernando, no podemos construirnos un esquema global ni teórico de cómo abordar todos estos temas, pero no podemos dejar de ponerlo en la mesa y no podemos dejar de pensar cómo tú lo haces, cómo hacemos para construir un e torno que fortalezca lo que podemos hacer en educación, que es muchísimo.

 

Y que yo estoy de acuerdo formar chicos críticos, chicos que cuestionan, chicos que construyen, chicos que aportan a la sociedad, es un paso fundamental para cambiar ese entorno que pues está bastante a la baja.

 

Pedro Ferriz: Está a la baja y compartimos este mundo que hoy tenemos nos presenta escenarios que no nos gustan.

 

Fernando Reimers.

 

Fernando Reimers: Yo quisiera concluir en primer lugar celebrando el interés de todos quienes estamos participando en esta conversación y celebrando el hecho de que la escuela es la institución en México en la que los jóvenes tienen más confianza.

 

Eso nos da una posibilidad de hacer enorme y yo consideraría que esta conversación ha sido exitosa si al término de la misma algunos de quienes han participado en la conversación se plantean ¿y qué puedo hacer yo para profundizar este proceso de mejora?

 

Y mi sugerencia es, aunque yo he enfatizado la responsabilidad individual, yo creo que los cambios a una escala pequeña no se hacen solos, se hacen con socios.

 

Yo les invito a que busquen en sus propios espacios locales algunos socios, pueden ser otros maestros en sus escuelas, pueden ser maestros de la escuela de al lado, pueden ser comunidades que involucren a los directores, que involucren a colegas en las universidades, en organizaciones de la sociedad civil, donde en principio compartan sus preguntas.

 

Y pueden decir por qué no miramos el programa de estudios de cívica y miramos estos informes que están en la página sredsc.org y nos preguntamos cómo nos interpelan estos, como se relaciona esto con lo que estoy haciendo.

 

Y por qué no utilizamos tecnologías muy sencillas, le pueden preguntar a cualquiera de sus estudiantes que les armen una pequeña plataforma para empezar a intercambiar planes de enseñanza, fichas pedagógicas sobre algunas cosas que ustedes están haciendo, que les parece que contribuyen a formar estudiantes que tienen voz y que se toman a sí mismos en serio como actores históricos, porque son emprendedores.

 

Y sobre esa base creo que es posible construir un auténtico movimiento social, que produzca a partir de esta conversación un cambio desde las comunidades de las escuelas y hacia arriba.

 

Yo creo que lo que tenemos que celebrar es la posibilidad de vivir hoy en día en México en un contexto en el cual es posible y yo diría necesario, ser irreverente de forma respetuosa y constructiva con la autoridad.

 

No esperemos que las soluciones vengan de la autoridad, seamos irreverentes de forma respetuosa y constructiva y promovamos estudiantes que tengan la misma irreverencia.

 

Esta es mi invitación.

 

Pedro Ferriz: Yoloxóchitl.

 

Yoloxóchitl Bustamante: Yo comparto los planteamientos que hasta ahora se han hecho y quisiera añadir algo:

 

Efectivamente no nos gusta el mundo que vivimos, no nos gusta el país que vivimos en muchos de sus aspectos. Efectivamente lo que cada uno haga puede sumarse y puede generar un movimiento, pero todo esto empieza con decirse a uno mismo estoy haciendo lo que me toca hacer.

 

Estoy claro de lo que me toca hacer y lo estoy haciendo, si llego y me paso el alto, ¿doy los 50 pesos o efectivamente asumo mi responsabilidad para cumplir con lo que tengo que cumplir?

 

Y yo creo que de ahí, del concepto de responsabilidad personal va surgiendo el de responsabilidad social y lo que tenemos es responsabilidad de todos los que hemos permitido de alguna manera que se dé.

 

Si yo asumo mi papel, mi responsabilidad y como dice Fernando, usando los medios tecnológicos de los que ahora disponemos, lo comparto con otro, con otro, con  otro y vamos formando estos grupos en donde nos cuestionamos por qué pasan las cosas, pero también ofrecemos hacer lo que nos toca para evitar que sigan pasando en la forma que no nos gusta, creo que hay un cambio importante que contribuiría mucho al desarrollo en su más amplio concepto, que sería el desarrollo de los seres humanos que formamos cualquier comunidad.

 

Pero de ahí mismo saldría lo que era el tema de esta plática. Ese desarrollo económico podrá darse si pudiéramos cada uno hacer lo que nos toca si se encontrara con que al ver a los demás veo que respetan la norma, veo que se preocupan por el medio ambiente y yo también, entonces veo con más libertad la posibilidad de pensar en emprender algo en formalizarlo y no voy a tener que dar mordidas ni pasarme tres años en trámites porque no he dado las mordidas suficientes, en que puedo, una vez que empiece con mi idea encontrar los apoyos y puedo integrarlos porque son planteados con honestidad también.

 

Y en ese sentido, a través del qué me toca y mi compromiso de hacerlo como me corresponde, en base a los valores aceptados por la sociedad, empezar a generar ese cambio que finalmente contribuiría al desarrollo de cada uno de nosotros como ser humano, de nuestra comunidad y del desarrollo económico de nuestro país que finalmente es un  círculo virtuoso que necesitamos que se dé para que las cosas se vayan desarrollando adecuadamente.

 

Pedro Ferriz: Gracias Yoloxóchitl.

 

Señor Rector.

 

David Noel Ramírez: Si cómo no,

 

Yo quisiera, primero, hacer mucho hincapié una vez más de que algo que es fundamental para que el desarrollo social en este país es tener muy claro que desde primaria, secundaria, hay que inculcar el espíritu emprendedor.

 

Decía la doctora Bustamante y es correcto, ser emprendedor no es únicamente abrir una nueva empresita, es también ser emprendedor en tu negocio a través de la innovación.

 

Entonces, la cultura emprendedora en nuestro país es algo para mí no negociable, que tenemos que apoyar fuertemente en todos los niveles educativos, quizá más acentuado en la universidad, para que efectivamente, tenemos un desarrollo mucho más próspero.

 

Número dos. Que yo hago mucho hincapié en que esta formación ética y ciudadano que hablamos tanto, no podemos y no debemos restringirla a un punto específico.

 

Somos muy dados a tener un curso de ética, un curso de civismo.  Yo creo que el civismo, la ciudadanía tenemos qué fortalecerla, ambos estuvieron de acuerdo, lo proponía Fernando también, de que utilicemos la tecnología.

 

Hemos visto cómo la experiencia que ya fue comentada, una vez más la repito, el caso de Egipto, de Túnez jugó un  papel importante el Twitter y el Facebook, para crear conciencia de que esto sí, ya no puede.

 

Entonces ahí los profesores y los muchachos tenemos que utilizar esta tecnología  para inculcar esta ciudadanía, información desde el punto de vista de responsabilidad social a los muchachos y análisis crítico.

 

O sea, ahorita decía Fernando muy interesante, que interpelen, pero que no sean gente indiferente.

 

Nuestro país en gran  parte  ha sido, nuestro gran costo que estamos pagando es nuestra sociedad indiferente que hemos cultivado en los muchachos, las nuevas generaciones pasivas y necesitamos interpelar con respeto. Pero lo que no se vale es estar totalmente con la boca cerrada y ser pasivos.

 

Es importante usar la tecnología para que tengamos una mejor formación ética ciudadana.

 

Y por último, me gustaría hacer mucho hincapié en que no podemos tampoco soslayar la importancia del vínculo del sector educativo, productivo, empresarial, social y gobierno.

 

Si los sectores en cada quien nos manejamos de forma hilada, eso lejos de desarrollar al país nos vamos hacer más ineficientes, menos competitivos a nivel global.

 

Tenemos que apuntar cada quien lo que nos corresponde y yo hago mucho hincapié en que a veces me  preocupa ver muchos desempleados profesionistas porque no fuimos  capaces de detectar oportunidades, de ve qué sectores requiere el país a futuro y que efectivamente, sin inculcarles únicamente el trabajo por trabajar, sino para hacer personas, sino para realizarse para la innovación, no estamos ofreciéndoles algo que la sociedad los puede intercalar como un puesto de trabajo.

 

Entonces ese urgentísimo que el desarrollo se dé con una vinculación fuerte de estos cuatro sectores.

 

El gobierno, decíamos, tenemos que agilizar las políticas públicas que faciliten esta cultura emprendedora, apoyar a las instituciones educativas para que generemos este nuevo tipo de muchachos y profesionistas que necesitamos para el país.

 

En pocas  palabras  creemos, yo en lo personal comparto con todos mis colegas panelistas, que si algo en este país es urgente ese tatuar, tatuar en los muchachos la ciudadanía, la ética y el entendedurismo.

 

Si esta trilogía logramos tatuarle en los muchachos, estas nuevas generaciones tenemos que ser todos testigos de un mejor México para las nuevas generaciones que les tocará vivir.

 

Pedro Ferriz: Muchas gracias.

 

Yo recuerdo que en una conversación hace unos 20 años con mis amigos, me preguntaron: ¿Qué esperaba yo que fuera hacer mi hijo?  Tengo un hijo hombre y dos mujeres.

 

Y les dije, yo creo que va a ser mesero.

 

Y me dicen; ¿por qué?

 

Les digo, porque le hablo y no me hace caso.

 

Hoy me doy cuenta de que estas generaciones que aparentemente son autistas y no  acusan recibo de lo que uno les va diciendo a lo largo de la vida, se fijan perfectamente en todo.

 

Y al final, decía, recuerdo un expresidente de General Motors, decía; “yo estoy convencido de que  Dios le quita al hombre el cerebro a los 12 años y se lo devuelve a los 30”.

 

Y me da la impresión de que eso que la juventud aparentemente no escucha, eso que la juventud aparente no ve, eso que la juventud aparentemente no reacciona, me ha tocado auditorios de chavos que no sé si  pueden mascar chicle y escuchar al mismo tiempo.

 

Pero finalmente algo se queda, algo, estoy seguro.

 

Yo no sé si todo este proceso de lo que aquí hemos venido platicando todos, nos pueda llevar a métodos eficaces, no sé si tomados de  otros modelos o hechos para México, que es una cosa que no discutimos aquí, que valdría la pena también abundar en ello, nos pudiera llevar a entender que tenemos que diseñar mecánicas conjuntas de todos los sectores en este país para hacer que cada chamaco que le demos una nalgada llore y se incorpore a la vida, acabe siendo un hombre o una mujer de bien, y que yo cuando en la televisión les narro o en la radio a gente como el “Chapo Guzmán”, a gente como  “El señor de los cielos”, a gente como Juan García Abrego, no los veo a ellos, no veo a esos delincuentes, veo al tipo de ambiente que habrán vivido en su entorno, porque son producto de su entorno. Esa gente, estos delincuentes, secuestradores torvos que de repente se presentan ante la televisión porque agarraron al “Muelas” que mató a 150 personas y las hizo pozole.

 

Yo me pongo a pensar qué falló en el proyecto humano para llegar a ese fenómeno brutal, y estamos haciendo monstruos. Un sicario que presentamos en Morelos de 12 años de edad. Un sicario que mataba por cinco mil pesos y tenía 12 años.

 

Entonces cuando vemos esta fenomenología creo que todos los conceptos que aquí se han vertido se entrelazan. Yo entiendo que una sociedad no puede ser virtuosa toda. Bajo el principio aristotélico habrá quien nazca para eso, y seguramente no habrá nada que lo evite. Pero sí podríamos entender que podríamos subir el nivel de todas las aspiraciones de un país en un momento determinado para llegar a ser el tipo de país que queremos.

 

En una ocasión platicando con Juan Ramón de la Fuente, ahí en la torre de rectoría, estábamos viendo la patio de la UNAM, y me decía: Pedro, en qué momento se perdió el concepto de gran país, el concepto de un país de grandes proporciones, de gran desarrollo, de grandes aspiraciones y en qué momentos llegamos a auto limitar lo que podría ser el resultado de nuestros esfuerzos.

 

Y es una reflexión que yo quisiera dejar en esta mesa: Qué tenemos que hacer para recuperar el proyecto del gran México, qué hay que hacer para podernos dar el derecho de aspirar a aquello que nos hemos cancelado, y sobre todo qué acciones conjuntas debemos para que cada quien asuma algo que es lo más hermoso de un ser humano, la responsabilidad, que no es otra cosa más que la habilidad para responder a los demás

 

Creo que fue una gran plática.

 

Gracias por su atención. Ha sido extraordinaria, y espero que esto no solamente sea esto, sino que pase a acciones concretas que nos permita recuperar lo que hemos perdido.

 

Muchas gracias.

 

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Última modificación:
Martes 5 de abril de 2011 a las 15:59:30
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